Cómo reciclar un vestido de novia

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El vestido de novia es junto al convite uno de los artículos más costoso y el reciclaje permite otorgarle una segunda vida que permita recuperar parcialmente parte de lo invertido.

Antiguamente, se conservaba como reliquia familiar esperando a que fuese heredado de madres a hijas o en última instancia, a la nuera si no se tenía descendencia femenina. Pero las tradiciones han cambiado y los cambios constantes de las tendencias de moda han terminado por desechar esta opción como una alternativa de reciclaje para el vestido de novia, aunque algunas mujeres siguen haciéndolo, pero siendo realistas es una tradición poco práctica.

Consejos para reciclar el vestido de novia

Vender el vestido es la primera opción para aquellas personas que piensen en recuperar parte de lo invertido y la opción más rentable si se pone a la venta un par de semanas después de la boda para aprovechar la temporada y suscitar mayor interés entre las posibles compradoras, pudiendo recuperar incluso un 80% de lo invertido.

La opción de reventa está especialmente pensada para los vestidos de novia de diseño que pueden costar entre 2000 y 5000 Euros o los vestidos de grandes firmas, porque los vestidos low cost no resulta una alternativa demasiado rentable porque el coste del vestido puede ser la décima parte como para pensar en rentabilizarlo, aún así, no deja de ser una opción.

Para quienes prefieran reconvertir su vestido de novia en otro artículo que le añada valor sentimental, existe todo un abanico de posibilidades.

La opción más recurrida de recoclaje es la de convertir el vestido de novia en otro vestido de cóctel o de fiesta, ajustando las posibilidades según el diseño.

La conversión del vestido de novia en otros artículos aparte de la ropa es otra tendencia al alza. Las mantitas y ropa de bautizo son las opciones más demandadas, pero las posibilidades en este punto son tan amplias como albergue la imaginación.

Otra alternativa práctica para reciclar un vestido de novia es convertirlo en un objeto decorativo que recuerde el día de la boda como utilizar sus telas y encajes para forrar marcos para fotos con las instantáneas del día del enlace.

Una versión más extrema al reciclaje tradicional es utilizar el vestido de novia por segunda vez para hacer un reportaje post boda siguiendo la tendencia trash the dress, que consiste en hacer fotos después de la boda en entornos atrevidos en los que el vestido no suele salir muy bien parado, como una sesión dentro de un lago o revolcándose por el barro, los resultados son espectaculares y en última instancia puedes recortar el vestido en pedacitos y pegarlos en el álbum de bodas o regalárselo a tus amigos y familiares.

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